La edad no es excusa para hacer deporte La edad no es excusa para hacer deporte
5 HISTORIAS DE “JÓVENES” ANCIANAS DEPORTISTAS El ejercicio físico es beneficioso para todas las edades. Su práctica cotidiana mejora nuestra calidad de vida y... La edad no es excusa para hacer deporte

5 HISTORIAS DE “JÓVENES” ANCIANAS DEPORTISTAS

El ejercicio físico es beneficioso para todas las edades. Su práctica cotidiana mejora nuestra calidad de vida y nos previene enfermedades futuras. El deporte pues, no entiende de edades. Así lo demuestran todas estas ancianas y fortísimas deportistas.

Mieko Nagaoka, la centenaria sirena de récord (100 años)

Mieko Nagaoka es una mujer japonesa de 100 años que este año ha batido un récord. Se ha convertido en la primera mujer con esta edad en completar los 1500m a estilo libre en una piscina de 25m en una hora y 15 minutos a espalda.

“Tengo 100 años y soy la mejor nadadora en activo”

La anciana empezó a nadar a los 82 años. Es una mujer constante y perseverante que cuenta con más de 24 títulos en corta y larga distancia con el reconocimiento de la Federación Internacional de Natación.

Olga Kotelko, la atleta de los 750 oros ( - )

El ejercicio favorito de Olga Kotelko era el lanzamiento de martillo, un aparato de fuerza con el que disfrutaba viendo como se balancea. La canadiense empezó compitiendo en pruebas de atletismo de 100m y 200m y compitiendo en lanzamiento de peso. Aún así, no tenía suficiente. Empezó entonces, a prepararse en otras disciplinas tales como el lanzamiento de disco y de jabalina. Los paseos a ritmo ligero que le aconsejaban los médicos le sabían a poco, ella quería correr.

En su vitrina lucen más de 30 récords del mundo en su categoría de edad y 750 medallas de oro. Murió a los 95 años, el año pasado. El fin de semana de antes, bajo el frio y la lluvia, ella compitió en 3 eventos en la Langley Pacific Invitational. Su último World Masters Championships fueron en marzo en Budapest.

Se calzó unas zapatillas de atletismo por primera vez a los 77 años de edad. Ella era un ejemplo de longevidad, aunque también de polivalencia. Podía correr, saltar, lanzar, correr. Si queréis saber más podéis encontrar su biografía en What makes Olga run? de un buen amigo suyo, Bruce Grierson.

Johanna Quaas, la reina de las paralelas (89 años)

Johanna Quaas demuestra una destreza de chica de 20 años en las paralelas. Aún y así tiene 89 años y casi 70 que practica gimnasia artística. Demostró su gran talento en la celebración de la Cottbus World Cup y dejó a todo el mundo boquiabierto.

Su desafío es mantener el control de su cuerpo y la tonicidad de sus músculos. Ha ganado 11 medallas en los German Senior Championships y es considerada la gimnasta más vieja del mundo.

Harriette Thompson, la dueña del asfalto (92 años)

Ella es Harriette Thompson y a sus 92 años y 65 días acabó la maratón Rock’n’Roll de San Diego en 7 horas, 24 minutos y 36 segundos.

"No creo que estuviera viva hoy si no corriera", dijo Thompson al acabar la prueba.

El cáncer no pudo con ella, así como tampoco esos 42,195 kilómetros de la ciudad norteamericana. Su hijo Brenny de 56 años fue quien cruzó con ella la meta en un día de récord. Se convertió en la atleta femenina de más edad de todo el mundo que acaba un maratón. Le arrebató el récord que consiguió en el maratón de Honolulu en 2010 a Gladys Burrill.

La anciana empezó a correr con 70 años y esta vez era la decimosexta edición que disputaba la maratón. El secreto de la maratoniana y pianista es tocar piezas de piano de Chopin mientras corre. Dice que como las piezas son técnicamente difíciles y normalmente también son rápidas la estimula, la hace ir más rápido y también pasar más rápido el tiempo.

Elisa Forti, las montañas a sus pies

Elisa Forti de 80 años ha cruzado la meta del Cruce Columbia. Una carrera de 104 kilómetros, que recorre los Andes patagónicos uniendo Argentina con Chile.

La fortísima anciana recorrió durante 3 días, un centenar de kilómetros por laderas, montañas, bosques y lagos. Acompañada de su nieto Lihuel de 19 años, un chico futbolista que empezó a compartir entrenamientos con su abuela hace no más de dos meses, llegó a la meta. Un rincón del Puerto Blest que esperaba impaciente a su heroína y que la recibió con el calor de un aplauso largo y emocionado.

Núria Guirado Journalist

Terrassa, 1992. Graduada en Periodismo por la UAB. Nado entre carreras, pedaleo buscando notícias y corro para contarlas. Apasionada y siempre intentando atrapar montañas.